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SINPELOS.MX
Sin pelos en la lengua

A -El Norte-, se le descompuso la Brújula

Jamás pensé que se podría escribir algo así, criticando gacho, a quien fuera el Moustro de periodismo.

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Por Víctor E. Badillo

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Monterrey NL, Noviembre del 2021.- Recuerdo bien que era el mes de octubre, yo, había comprado una cámara profesional de fotografía. Era de rollo, una Nikon 6006. Se la había comprado a un reportero que trabajaba en el Periódico El Norte.
Con esa cámara comencé a tomar un resto de fotografías. No me salían… La composición de la misma me era difícil. Manejar el ISO, la Velocidad y la Apertura me frustraba.
Juan Flores, Fotógrafo profesional y con quien yo había convivido cuando era Niño en kinder y primaria allá por la Colonia Terminal, en la Genaro Leal Garza, fue el primero en tenerme paciencia. Juan se había convertido en uno de los fotógrafos más experimentados del mismo Periódico El Norte.
Fue Juan el primero en aleccionarme en la Fotografía.
Después, llegó Juan Sosa, otro gran maestro. Sosa, era muy muy técnico. Y de él, aprendí grandes técnicas de fotografía.
No fue hasta que otro Juan se unió a perfeccionar el estilo que ya había tomado cuando me atreví a mandar mi primer Fotografía al Periódico El Norte.
Juan Cerón, jefe de Fotografía del Periódico El Norte junto con Juan Flores y Sosa, habían montado un “club” de fotografía.
Ellos practicaban casi todos los días en un departamento muy cercano a las instalaciones del Periódico.
Todos, trataban siempre de estar al mil % para entregar al Diario. Ensayaban técnicas, sombras. Contraluz. Todo.
Siempre estaban tratando de sacar lo mejor de su creatividad y de su pasión.
Una pasión que a mi me transmitieron y que puse en práctica muy muy rápido.
Era el mes de Noviembre del 2000 cuando publiqué mi primera fotografía en el Periódico El Norte.
Era malo para escribir, por eso solo me concentre en tomar fotos. La fotografía, se había publicado en la contraportada del periódico, en la sección Seguridad. Yo estaba vuelto loco. Y de allí, comencé a tomar fotografías de todo lo que se moviera.
Para poder publicar una foto, yo tenía que “ganarles” a todos los reporteros de la guardia nocturna de ese diario. Eran muchos. Recuerdo que solo en la noche para El Sol, trabajaban Alejandro Martínez, Alejo, Cruz Parra, Claudio Magallanes, Ivan Mata, Pedro Galvan, Inocencio Castro, Gabino Arriaga y tal vez olvide alguno, pero todos eran bien pilas.
Había un reportero para San Nicolás, Escobedo y Apodaca. Había uno para San Pedro, otro Guadalupe, Juarez y para arriba. Uno más en la Zona Sur. Otro cubría la Cruz Verde. Uno mas estaba de punto Fijo en Monterrey y otro que alimentaba zona Norte, García y aquellos Rumbos.
Había otro que quedaba volando. Ese era el comodín.
Yo, tenía que ganarles a todos ellos si quería publicar una foto y literalmente el estado estaba todo cubierto por los reporteros de EL Norte. Y aún así, publicaba. Y lo hice por casi 4 años pero, terminé “odiado” sanamente por los reporteros del Sol.
Pepe Landeros, en ese tiempo editor en jefe del Periódico el Sol, les exhibía mi trabajo a la raza. Y ellos se encabronaban feo. Siempre competencia sana. Siempre tratando de que no se nos fuera nada.
Yo, siempre fui colaborador, No empleado. Pero tenia la misma pasión que todos allí adentro de esa casa editora.
Yo me daba cuenta cuánto orgullo se destilaba allí. Todos los que trabajaban en campo, eran mamones, gallardos. Se sentían como plumas de oro. Era la marca. Esa marca a muchos les pesaba tanto que no podían dominarla y les ganaba hasta la soberbia. Muchos así se sentían.
Y la neta, me gustaba ver eso. Los salarios de la raza eran totalmente dignos del trabajo que representaban. Así como les pesaba la marca, también retumbaba ese peso en las billeteras de la raza. Grandes prestaciones. Era literalmente la locura.
Con los años, fui viendo pasar esa soberbia. Tal vez las redes sociales. Tal vez nunca vieron venir eso. Tal vez el ego, tal vez el periódico comenzó a envejecer y nadie se dio cuenta. Pudieron ser muchas cosas, pero he sido testigo como el diario, que en mis inicios era calificado como la Biblia del periodismo ahora, se derrumbó.
No hace mucho tiempo, llegaron las anheladas utilidades. Esas utilidades que servían a muchos de los compañeros para comprarse hasta un carro. Esa feria que les servía para dar el enganche de un terreno o un carro se esfumó. Dos pesos, en otros caso les fue mejor. 21 pesos. Eso recibieron de utilidades no hace mucho. Se terminaron los servicios médicos. Los sueldos dejaron de tener actualizaciones. Y todo pareciera que en cascada se desmoronó.
La consecuencia fue brutal. Y repercutió sin duda en la tropa. En los de a pie.
Luego, poco a poco las notas comenzaron a ser muy muy chafas. Los nuevos jefes comenzaron a tener reuniones privadas con los políticos. El periódico comenzó a perder estructura. El Sol, por ejemplo, despidió a casi todos sus reporteros. Solo opera con dos. Y uno que entra por la mañana.
Dejó de adquirir equipos. Ya no les compró cámaras fotográficas a sus reporteros. El del turno de noche, con su celular tiene que sacar la chamba. Perdieron la pasión por el periodismo. Se cometen errores garrafales en las notas. Pareciera que hasta a los correctores despidieron. Ya no hay notas de investigación del diario. Y las pocas que se atreven a lanzar, presentan errores tan elementales que es difícil creer que un diario que tuvo tanto prestigio se caiga en pedazos de esa manera.
En la raza de la calle, ellos mismos te cuentan que ya no hay ganas. Que se sienten tristes y decepcionados al ver, que sus plumas ya no son respetadas por sus jefes. “Ellos hacen lo que quieran. Tienen líneas, ya no podemos pegar, no podemos criticar. Solo ellos pueden y a quien el interés del periódico quiera”, son frases de varios.
“¿ Te dan 3 mil pesos de gasolina para el mes. Tú crees que con eso vamos a reportear?”
Dice la raza. “Ya no vamos ni a las notas. Esperamos la versión oficial. Ya no plasmamos el sentir de la gente. Ya no recogemos la versión de testigos. Y si lo hacemos, nos señalan, nos critican”
“Antes, la versión oficial la poníamos de coleada en las notas, y nosotros contábamos lo que vivíamos allí, en el lugar de los hechos, pero ahora todo cambió. La nota es el dato oficial”.
El desánimo en el Grupo, es tal, que ya hasta se escucha en más de uno la frase: -Ya solo espero que me corran- Ya no hay interés. Motivación. Se acabó el glamour.
Este domingo por ejemplo. El periódico publicó en su portada una nota: Le dan Cargo en Apodaca tras purgar sentencia en EEUU- pero al periódico le urgía tanto sacar la pieza que olvidó algo. Verificar en la Nómina del municipio que cargo tenía, qué número de empleado es; cuánto gana por quincena. Y qué documentos entregó para ser contratado.
Si no estaba la nómina de este mes, faltó trabajo de investigación para saber desde cuando está allí. Y sacar nóminas pasadas. Pero No. no hubo un solo editor que cuestionara esto. Y salió la nota. Y como fuente de información. Dos post de Facebook de una jefa de manzana o Juez de barrio.
La nota hablaba sobre un supuesto empleado municipal que había purgado una sentencia en Estados Unidos por Robo y venta de drogas. Pero nadie había confirmado que ese “empleado” realmente trabajará allí.
De esta decadencia periodística estoy hablando…
Se acabó la pasión. La magia… La nota, fue desestimada por el Gobierno con solo 4 palabras “ EL NO TRABAJA AQUÍ”
O como olvidar aquella portada de “El Sol” que decía “Embolsan a Familia” que tenia como balazo: Los cuerpos de dos hombres y una mujer presuntamente papá, mamá e hijo, fueron encontrados dentro de bolsas esta mañana en la colonia Alianza Real.
Esa portada y esa descripción estaban lejos de la realidad pues las personas asesinadas allí no eran 3 si no 2 cuerpos y no tenian ningún lazo familiar.
Se acabó la brújula… Se fue en picada el periodicote…

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