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Por Oziel Salinas H.

Se trata de un virus que ha atacado gravemente al Presidente Electo, AMLO. Es difícil de combatirlo porque está profundamente arraigado en la febricitante cabeza  del “Jefe de Pejes”.

Sigue en su enorme payasada de exhibirse en aeropuertos y hacer fila para obtener  o entregar su pase de abordaje. Parece una obsesión de mi parte, pero es la neta; AMLO sigue en Campaña Política; se ha inoculado de ese mal, difícil de erradicar, sobre todo a quienes, como Andrés, llevan casi 5 lustros de ejercerla.

Lo tiene agarrado dentro de su piel, y eso es malo para el País. Pero ¿cómo deshacerse de éste?

Es tarea difícil, o casi imposible; porque además exhibe su terquedad mostrada no sólo en sus giras por el País, sino lo agregado en su Casa de Campaña, nunca dejada; me refiero al tema del Aeropuerto y la derogación de la ley de Reforma Educativa implementada por el régimen de Peña Nieto, por decir algunas.

Hablemos de otros problemas que considero importantes: la absurda disgregación de la mayoría de las secretarías del Estado; insiste en sembrarlas en distintos estados de la República sin motivo alguno sólo para “parecerse al ex Presidente Juárez”, su ícono de cabecera.

Ha dicho que la Secretaría  de Economía se instalará, con todo su personal de base, a nuestro Monterrey; imagínense la llegada de casi 8 mil familias que serán instaladas no sé donde; cada una con sus problemas cotidianos; traerán casi 16 mil vehículos para agregarse a los problemas de vialidad que tenemos.

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¿Dónde se instalarán? Será necesario hacerles un edificio similar al que dejarán abandonado en la capital. Probablemente traerán a sus hijos, algunos en edad universitaria, quienes dejarán atrás

quizá miles de compadres o amigos; un  trauma psíquico ; otros  tendrán una hipoteca; un patrimonio hecho en toda su vida; que estarán – quizá – pagando en abonos.

Pensemos además que éstos llevan veinte o más años arraigados en esa ciudad que abandonarán.

Agreguemos que su sueldo será rebajado, como ha prometido AMLO en Campaña.

¿¿Qué pasará con sus muebles de casa y enseres?

Y pensar que ese será el destino inmediato de casi dos millones de personas con sus familias.

El autócrata “sigue en sus trece”: “Cumpliré a cabalidad todas mis promesas de Campaña” (sic)

Sus  asesores; gente de izquierda, lo idolatran como si fuera Mesías ancestral, estarán junto a él para seguirle metiendo en su frágil sesera, tantas babosadas.

Mientras tanto; prepárense a sufrir éstas cosas; es el Destino Manifiesto que nos tocará vivir debido a promesas hechas al calor de la política, sin meditación alguna; sobre la marcha, como Juárez.

                                                                                Oziel Salinas H.